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ARTESANIAS TUCAN (TU CANDELARIA)
 
En el seno del municipio de Buenavista, en la provincia Ichilo del departamento de Santa Cruz, esta comunidad de 45 familias, casas rústicas y sonrientes niños ha sufrido los últimos años, como la mayoría de los pueblos de Bolivia, de la migración de sus jóvenes en busca de un futuro mejor.
Ante esto, la vecina hacienda El Cafetal se unió a la comunidad que tradicionalmente se dedica al cultivo del arroz, la yuca, el plátano, el café y el maíz para crear un proyecto con el apoyo del Ministerio de Producción y Microempresa, el Viceministerio de Turismo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Fondesif.
 


Y si bien hay que reconocer que en este proyecto participa toda la comunidad de Candelaria, el ímpetu de la familia Soria ha servido al resto como timón y corazón.

En la comunidad de Candelaria le está abriendo las puertas al turismo, toda la gente que llega es bienvenida. En el taller hay muchas artesanias de bambú y el trabajo se puede ver en las viviendas ´, explica Marwin.


Aprovechando la naturaleza

Siete artesanos de Candelaria se la pasan viajando. Trabajan la tacuara para la construcción y, como su oficio tiene mucha demanda y pocos expertos, pasan buen tiempo lejos del taller de artesanía Tucan. uno de ellos es Joaquín... Soria.

La jipi japa y el bambú son sus otras materias primas, con las cuales hacen trabajos amigables con el medio ambiente. Para ello, deben tener muchas precauciones con la obtención de materia prima, supervisando el tratamiento, el corte y la inmunización contra los gérmenes de cada pieza.

Uno de los principales secretos de Joaquín es la obtención de la madera en las noches de luna llena, pues está convencido que de la planta crecerá mejor. No es por supersticioso, sino porque sabe que en esa época, el corte al cogollo afecta menos a la planta, pues tiene menos capilares en las raíces. ´Somos unas 30 personas las que vamos al monte y traemos la tacuara por los ríos. Hay que cortar sobre el brote, al ras, para que cuando llueva no se pudra´.

Una vez obtenido el material, sus manos sólo necesitan de una semana para poder dar a luz a un juego de living con dos sillas y un sillón. El precio de venta, entre los 1.000 y los 1.500 bolivianos. Así van naciendo joyeros, llaveros, cajas, móviles, campanitas...